Gian Franco Pagliaro


Para que nadie se sienta tan solo


Cuánto tiempo hay que esperar
cuánta calma hay que tener,
cuánta ofensa hay que aceptar,
cuánto orgullo hay que perder,
hasta dónde hay que sufrir,
cuánto más hay que aguantar,
cuántas puertas hay que abrir,
cuántas más hay que cerrar...
Cuánta vida hay que entregar,
cuántas muertes hay que ver,
cuántas calles hay que andar,
cuántas cosas hay que hacer...


Para que nadie se sienta tan solo,
para querer y pensar libremente,
para que el sol sea un sol para todos,
para vivir y morir dignamente...


En qué iglesia hay que rezar,
a quién hay que conmover,
a quién hay que suplicar,
y tratar de convencer,
ante quién hay que postrarse,
por favor, quiero saber,
dónde está ese Dios distante,
que no escucha, que no ve...
A quién hay que recurrir,
quién nos puede socorrer,
de qué forma hay que pedir
que esto cambie de una vez...


Para que nadie se sienta tan solo,
para querer y pensar libremente,
para que el sol sea un sol para todos,
para vivir y morir dignamente...


Para que nadie se sienta tan solo,
para querer y pensar libremente,
para que el sol sea un sol para todos,
para vivir y morir dignamente...