Iva Zanicchi


La orilla blanca, la orilla negra


Debe hacer un alto, mi capitán.
Sí que estoy cansado, no puedo más.
Alerta, cúbrase, al terraplén.
Alerta estoy, mas cúbrete tú también.
Di, soldado, de dónde eres tú.
Del país vecino que hay más al sur,
y por el río pasa la frontera,
la orilla blanca, la orilla negra,
y sobre el puente veo la bandera,
mas no es la misma que está en mi corazón.


De los míos, creo, no debes ser.
Por mi uniforme lo puede ver.
No sé, mis ojos ya están sin luz,
me han herido y tal vez fuiste tú.


Triste es el destino, mi capitán,
mientras hayan guerras no cambiará,
en la colina silba la metralla,
la hierba verde está quemada,
y por el río continúa la batalla,
nosotros dos ya llegamos al final.


Tengo que marcharme, mi capitán.
Voy contigo, no me querrás dejar,
no te abandonaré, lo sabes ya,
que vamos juntos para la eternidad.


Todo ha pasado, hay paz en la frontera,
la orilla blanca, la orilla negra,
pero alguien llora y se desespera,
gritando un nombre que no responderá.


Debe hacer un alto, mi capitán.
Sí que estoy cansado, no puedo más.