José Luis Perales


La madre


Ellos se van,
como siempre se van, y tú
te quedas como siempre
recogiendo los cubiertos
y el mantel del comedor,
y te rebelas cuando miras
el desorden que dejaron
al partir, los niños.


Los niños,
que un día cambiarán
de casa y de mantel,
cuando aprendan el arte de volar,
cuando se haya escapado su niñez,
y te visitarán por Navidad,
si es que les queda tiempo.


Los niños,
que hoy lanzan el balón
y rompen un cristal,
y juegan a piratas de salón,
y llenan con sus gritos el portal,
y lanzan sus cometas de papel
en medio de la calle.


Todos se van,
como siempre se van, y tú,
te quedas como siempre
recordando su niñez
tras el cristal del comedor,
luego te quedas en silencio
y recuerdas junto al fuego
del hogar, los niños.


Los niños,
que nunca volverán,
que nunca volverán,
a ser esos piratas de salón,
ni llenarán de gritos el portal,
ni lanzarán cometas de papel,
en medio de la calle.


Los niños,
que un día cambiarán
de casa y de mantel,
cuando aprendan el arte de volar,
cuando se haya escapado su niñez,
y te visitarán por Navidad,
si es que les queda tiempo.


Cuando aprendan el arte de volar,
cuando se haya escapado su niñez,
y te visitarán por Navidad,
si es que les queda tiempo.