Roberto Carlos


Mi querido, mi viejo


Esos tus cabellos blancos, bonitos,
ese hablar cansado, profundo,
que me lee todo lo escrito,
y me enseña tanto del mundo.


Esos pasos lentos, que ahora,
caminando siempre conmigo,
ya corrieron tanto en la vida,
mi querido, mi viejo, mi amigo.


Esa vida llena de historias
y de arrugas marcadas por el tiempo,
recuerdos de antiguas victorias,
son lágrimas lloradas al viento.


Tu voz dulce y serena me calma,
y me ofrece refugio y abrigo,
va calando dentro de mi alma,
mi querido, mi viejo, mi amigo.


Tu pasado vive presente
en las experiencias sentidas,
en tu corazón confidente
de las cosas bellas de la vida.


Tu sonrisa franca me anima,
tu consejo sabio me guía,
abro el corazón y te digo
mi querido, mi viejo, mi amigo.


Yo, te he dicho casi todo,
y casi todo es poco,
frente a lo que yo siento,
mirando tus cabellos tan bonitos,
abro el corazón y digo
mi querido, mi viejo, mi amigo.


Mirando tus cabellos tan bonitos,
abro el corazón y digo
mi querido, mi viejo, mi amigo.


Mirando tus cabellos tan bonitos,
abro el corazón y digo
mi querido, mi viejo, mi amigo...