A la altura de los desafíos

Puedes elevarte y crecer para estar a la altura de tus desafíos, o puedes dejar que éstos te hundan. Puedes sacarles el máximo provecho, o puedes dejar que te quiten lo mejor de ti. Todo depende de cómo respondas. Todo depende de cómo te veas a ti mismo.

Si te ves como una pobre víctima, lo serás. En la medida en que tú lo permitas, las dificultades de la vida te superarán. Si te ves a ti mismo como a un activo participante en el juego de la vida, con una fuerza positiva y eficientemente concentrada en tu objetivo, los desafíos no sólo se rendirán ante ti por tu forma de involucrarte en el tema con todo tu compromiso, sino que incluso te servirán para fortalecerte más aún.

Considera a cada desafío como una oportunidad. ¿Qué puedes aprender de ella? ¿Qué puedes hacer con ella? ¿Cómo puedes dar lugar a algo positivo a partir de ella?

Cuando enfrentes un desafío hazte la pregunta siguiente. ¿Cómo podría responder a él de manera tal que dentro de un año, mirando atrás y observando la experiencia, me pueda sentir por sobre todas las cosas agradecido con él por haberse cruzado en mi camino?

Los desafíos están allí, y seguirán apareciendo. Elévate hacia ellos. Es una manera muy efectiva de crecer.