Amanecer

Cuando abrimos los ojos de mañana, no sabemos cuánto tiempo tenemos por delante...

No sabemos se llegaremos hasta la hora del almuerzo, por ejemplo. No sabemos si veremos a la persona que nos gusta... No sabemos si el proyecto de nuestro día será realizado... No sabemos, infelizmente. El peligro nos ronda por doquier... ¿Y entonces? Entonces, cuando abrimos los ojos, de mañana, ¡ya es una gracia de Dios! ¿Lo que debemos hacer?

Viva cada minuto, cada pedazo del tiempo, cada instante y cada parte de nuestra respiración como si fuera el último tiempo, el último día que nos fue concedido. Viva ese momento con la intensidad de quien ama de modo profundo, de modo apasionado, entregándose totalmente. Respirar ese momento como si fuera la última ampolla de aire que nos resta en un desierto ardiente.

Viva ese momento como el mejor que la vida ya nos dio. Y además, con amor, con un inmenso amor, con aquel amor que nos hace profundamente felices, aún con tantos problemas a nuestra vuelta. Con amor, sólo con amor, es así que vale la pena vivir en cualquier circunstancia, en cualquier momento, con cualquier dificultad.

Las grandes almas vivieron siempre así. Y es con ese espíritu y con ese antojo que nosotros somos invitados a amanecer y vivir la grandeza de nuestro día, de nuestro momento.

Entonces.... ame la vida, pues la vida y la libertad son los bienes más preciosos que existen.