Las llaves del éxito

Las jornadas largas empiezan con el primer paso.

La puntualidad es una virtud para alcanzar el éxito.

Como eres, piensas; como piensas, actúas; como actúas, eres.

Todos los triunfadores tienen simplemente una meta.

Busca buenos consejos, ¡no importa quién te los dé!

Divide y comparte para que sumes y multipliques.

El propósito subraya el carácter, ten un propósito.

El milagro y el poder están en tu mente.

Mide las cosas y no dudes de los resultados.

Dedícate a la calidad más que a la cantidad.

Por más alta que sea la meta, la puedes alcanzar.

Para tener, hay que aprender a compartir.

Encuentra tu futuro, no esperes que el futuro te encuentre a ti.

Repite, repite lo que haces bien, ¡maestro serás!

Tú eres lo que pensaste, tú serás lo que piensas ahora.

Si no estás de acuerdo, crea nuevos cambios.

Aprendamos de la adversidad.

Actúa con base en los hechos.

Dependemos los unos de los otros.

Busca el camino porque el éxito existe.

Busca buenas ideas en todas partes.

Los que fallan son por omisión, más que por acción.

Ten propósitos firmes y sólidos.

Sigue la verdad y encontrarás la grandeza.

El entusiasmo se sobrepone a la dificultad.

Pensamientos positivos atraen resultados positivos.

Los problemas son comunes a todos, no son sólo tuyos.

Nada es más fuerte que el hábito.

La preocupación mata a las ideas.

Las sonrisas subyugan a los corazones.

Con ánimo y entusiasmo nada te podrá detener.

No veas, no escuches y no hables lo negativo.

Ve más lejos que los demás y verás más.

Sonríe a la adversidad y cambiará tu destino.

¡Nunca te des por vencido!