La buena estrella

Solemos despedir al año viejo deseando sacárnoslo de encima, y lo esperamos todo del que viene, como si no pudiéramos hacer otra cosa que tener fe.

¿Y si trazáramos el balance verdadero? El de darnos cuenta, por ejemplo, de que todo aquello en que pusimos fuerza, ganas y convicción funcionó de maravillas.

Este año nos paseó por cumpleaños felices, dulces conmemoraciones, fundamentales aprendizajes, encuentros sorprendentes, música, abrazos, miradas verdaderas, risas irreversibles y tantísimo bueno más.

Yo agradezco, y te invito a hacer lo mismo. Agradezco incluso lo que perdí, porque no es que lo perdiera, sino que era mi tiempo de dejarlo ir.

El próximo año llega para descubrirlo todo, porque él sí que no puede hacer otra cosa que tenernos fe. ¡Depende de nosotros!

Que sepamos cargarlo con lo mejor de nuestros sueños, y seamos la estrella que lo guía y el camino que nos lleva.

¡Feliz renovación!