Por qué lloras, mamá

¿Por qué lloras, mamá? ¿Acaso porque te has dado cuenta que muy pequeña soy y no crezco como los demás? No creas que es un castigo, ni que fue tu culpa o la de papá, soy una obra de Dios, Él me soñó así, me hizo pequeña para cosas grandes lograr...

¿Por qué lloras, mamá? ¿Será porque en la calle, cuando salgo contigo, los demás me han de mirar?... Ellos me miran porque soy especial; no sientas tristeza, más bien experimenta el orgullo que da, el ser mi madre, y el que Dios me haya confiado a tus manos para que me sepas cuidar.

¿Por qué lloras, mamá? ¿Será porque me he tardado mucho en poder caminar, y cuando por fin lo hago doy pasos cortos y lentos que parece que estuviera en desventaja ante los demás?... No te preocupes, mamá, mis pasos quizá son cortos, pero mis pisadas son firmes y dejarán huellas en los corazones que a lo largo del camino me he de encontrar... con tu amor me llenarás de fuerzas, para llegar bien lejos, y con mis sueños poder volar...

¿Por qué lloras, mamá? ¿Acaso por las risas y comentarios de los demás?... No llores por eso, mamá, las cosas deben doler y afectar depende de quien vengan; ellos no me conocen, no han sabido descubrir la grandeza que esconden las cosas pequeñas; no saben ver con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.

¿Por qué lloras, mamá? ¿Temes por mi futuro o por lo que será de mí después? No tengas miedo, mamá, con todo lo que cada día aprendo de ti y de papá, sé que nada será imposible, y mis sueños podré realizar; además, Dios no nos abandona y a mi lado siempre va a estar.

No llores por mí, mamá, sé que hay muchas cosas que te preocupan y te hacen llorar, y aunque no lo hagas delante de mí, lo siento, porque eres mi mamá... quiero que te sientas muy feliz de que Dios te haya escogido para ser mi mamá, yo voy a darte lo mejor de mí, voy a llegar tan lejos que muy orgullosa vas a estar; entonces no habrá más lagrimas de tristeza, sino de felicidad...

¿Por qué lloras, mamá? Si yo no quiero ser tu tristeza, sino tu felicidad; no tengas miedo ni me sobreprotejas, no me des un mundo hecho, quiero aprender a construírlo por mí misma y con el apoyo y la confianza que tú y papá me dan; así estaré siempre segura de que, aunque soy muy pequeña, todo lo que me proponga lo voy a lograr; nada será demasiado alto ni difícil para mí, porque sé que crezco en la medida que con mi testimonio de vida hago crecer a los demás.

Sonríe, mamá; porque yo me siento feliz y orgullosa de que tú seas mi mamá...