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Qué hiciste hoy

Mi esposo llegó hoy a la casa y me vio sentada en el sofá con nuestro pequeño en una rodilla, y amamantando a nuestro bebé del otro lado.

Estaba tratando de voltear las páginas de un libro con la mano que no sostenía al bebé, mientras atendía a ver si oía el sonido de la alarma de la cocina que me indicaría si las costillas de cerdo estaban ya en el punto entre "bien cocidas" o "al perro le toca la entrada del menú de hoy".

Mi esposo me miró inocentemente, y preguntó:

-Y bien, ¿hiciste algo el día de hoy?

Es bueno que la mayoría de mis apéndices estaban ocupados, pues así no pude saltar sobre él y estrangularlo hasta matarlo. Probablemente esto fue lo mejor, ya que asumo que hacer una pregunta estúpida, no justifica el asesinato en este país.

Déjame retroceder un poco y explicarte lo que me llevó a este punto en mi vida.

No siempre estuve al borde de la locura. Al contrario, hace apenas cuatro años, yo tenía un buen trabajo, un ingreso estable, y un vehículo en el cual no cabía más que un equipo profesional de deportes, además de mí.

Yo veía shows de televisión cuyos anfitriones no eran marionetas. Me iba a dormir después de las nueve de la noche, y prefería el sexo a quedarme dormida.

Me reía de las personas que viajaban en un remolque con tres niños gritando y un perro babeando, y le llamaban a esto "vacaciones". Pues bien, ¡me he convertido en una de esas personas! ¿Qué me sucedió? La prueba de embarazo resultó positiva. He cambiado mi lencería de "Victoria's Secrets" por pantaletas de algodón y unos buenos brassieres de maternidad. Adiós, Luis Miguel. Hola, Cri-Cri y las Ardillitas.

Mi idea de privacidad ahora es poder ir al baño sin que un niño de dos años esté afuera golpeando la puerta, mientras un bebé esté descolgando todo el papel de baño desde mi regazo.

Y, finalmente entendí que el término: "Mamá que se queda en casa", no se refiere a una madre que ya no trabaja fuera de casa, sino más bien a una que parece que nunca tiene la oportunidad de asomar la nariz por la puerta.

Así que heme aquí sentada, con mis niños cargados, tratando de contestar a mi amado esposo.

¿Que si hice "algo" hoy? Bueno, pues creo que sí, pese a que parece que no mucho fue logrado:

Compartí el desayuno en la cama con un apuesto joven. Por supuesto, el desayuno consistió en un platito de avena y de migajas de galleta halladas entre las sábanas. El apuesto joven mide noventa centímetros, y sólo se excita cuando ve dinosaurios color púrpura, camioncitos de juguete, y papitas a la francesa.

También me fui a dar un paseo relajante por el bosque. Por supuesto, tuve que buscar ranas y lagartijas, y detenerme a soplar algunos "dientes de león" en el camino. Lavé también exitosamente una carga de ropa, moví la ropa de la lavadora a la secadora, y la carga que estaba en la secadora fue pasada a la canasta. La ropa de la canasta está ahora extendida en la cama, esperando mi decisión, a la hora de ir a la cama, de guardar esa ropa o de simplemente moverla a mi tocador.

Leí dos o tres clásicos, por supuesto, Dickens y Shakespeare no son los autores, pues ahora estamos en los trabajos de Andersen, Grimm y otros autores de cuentos de hadas. Creo que no estaré en la sección de adultos de mi librería en mucho tiempo.

En los ratos libres, barrí, sacudí, limpié, organicé y reacomodé. Alivié golpes con besos, y enjugué las lágrimas. Regañé, alabé, abracé, y puse a prueba mi paciencia, todo ello antes de la tarde.

¿Que si hice "algo" hoy?

¡Ya lo creo! Ahora ya entiendo lo que la gente quiere decir cuando se menciona que la paternidad es el trabajo más difícil de su vida.

En mi VAP (Vida Antes de los Pañales), yo enseñaba a mentes jóvenes cómo dividir fracciones y escribir complejas oraciones; pero ahora soy incapaz de enseñar a un testarudo de dos años cómo usar el baño.

Alguna vez fui capaz de manejar por complicadas calles urbanas, mientras hablaba en mi celular y buscaba al mismo tiempo una buena estación de radio; ahora no puedo hacer que las rueditas de mi carrito vayan en la dirección que necesito.

Soy graduada universitaria, he escrito artículos en el periódico, he ganado premios, pero no encuentro cómo quitar las manchas de zanahoria de mi alfombra.

Antes, debatía sobre política con mis amigos; ahora hablamos de las ventajas de pañales desechables contra pañales de tela.

¿Y cuándo dejé de usar oraciones de más de cinco palabras?

Así que, en respuesta a la pregunta de mi esposo, dije:

"Sí hice algo hoy. De hecho, he dado un paso más hacia uno de los mayores logros en la vida. No, no curé el Sida, ni contribuí a pactar la paz mundial, pero sí sostuve un milagro en mis brazos. Dos, de hecho. Mis niños son mi mayor logro, y la oportunidad de criarlos es mi mayor reto. No sé si mis hijos crecerán para convertirse en grandes líderes o en neurocirujanos de nivel internacional. Francamente, no me importa, siempre y cuando crezcan para ser buenas personas. Ellos son mis mayores alegrías, pese a que muchas veces por la noche me quedo dormida llorando de frustración. El punto es, que hoy pude ver a mis hijos dar otro paso en el gran viaje de la vida, y tuve la oportunidad de mostrarles algunas de las partes del camino".

Así como la paternidad es todo un reto, es compensatoria en la misma medida. Porque estamos usando todos nuestros conocimientos, nuestro talento y nuestras habilidades para formar a una nueva persona. Es esta persona, y esta gente, la que a su vez usará sus dones para construir nuestro futuro. Así que cada canción de cuna que yo canto, cada columpio que empujo, cada manita que sostengo es algo, y... ¡lo hice hoy!

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