Los diez mandamientos de los padres

Amor: Todo niño necesita y espera ser amado por lo padres. Un amor a través de gestos y principalmente de dedicación (tiempo, paciencia, etc.) y no apenas de palabras. Como respuesta a esta actitud de los padres, el niño les brindará su amor de igual manera, en actitudes y palabras.

Respeto: Aceptar a su hijo como él es. Entender que va a crecer y a formar su propia vida, de una forma bien diferente de la que sus padres lo hicieron. Saber que la gran meta en la vida de este niño es transformarse en sí mismo, y no apenas en una repetición de lo que fueron sus padres.

Confianza: La confianza nace y se hace fuerte cuando cada lado sabe que el otro está actuando o va a actuar dentro de reglas previamente conocidas, esperadas y aceptadas. Cuando confiamos en un hijo, su tendencia es sentirse elogiado y se esfuerza por continuar mereciendo nuestra confianza.

Diálogo: A medida que un hijo crece, debemos ir dándole condiciones para que diga lo que piensa o siente. Entrenándolo para que transforme en palabras las cosas difíciles de enfrentar: su miedos, sus dudas, los sentimientos positivos y negativos.

Límites: Los niños deben tener libertad y comprender que es un bien precioso para ser bien utilizado y que implica tener responsabilidades. Es un derecho que él tiene de tomar decisiones por cuenta propia, pero dentro de las reglas que se enseñan en nuestra familia.

Comparación: Para los niños las comparaciones indican fuertemente una preferencia (aunque no lo sea), significa que su madre o su padre están diciendo que otro niño es mejor que él, y que sus esfuerzos no están valiendo la pena. Pero aún si las comparaciones son hechas en los momentos en que se reprende al niño o se le quiere disciplinar.

Privacidad: Sí, los niños tienen no apenas el derecho como la necesidad de tener privacidad. Ellos necesitan, así como los adultos, excluir a otras personas de su vida en ciertas circunstancias, y eso no significa que no amen a estas personas.

Críticas: La mayoría de los niños creen en todo lo que los padres les dicen. Observaciones negativas sobre el niño pueden transformarse en profecías auto-realizadoras. No es de asombrar que padres que hayan dicho "este niño es un diablillo" tengan que enfrentarse a adolescentes rebeldes y problemáticos más tarde.

Mentira: Siempre existe una forma de contarle a un niño lo que realmente está pasando, en cualquier edad. Los niños son extremadamente sensibles y "se dan cuenta" siempre que existe alguna cosa que no está bien, y pueden empezar a pensar que si sus padres los engañan en alguna cosa, lo hacen en todas las cosas.

Burla: Los niños son extremadamente afectados por las burlas de los padres. Colocaciones exageradas contaminan y destruyen el amor propio de los pequeños, aunque hayan sido hechas de broma.