Poesía programada

Te veo por esos campos
en mis sueños cibernéticos,
ondeando al viento tus cables
por esos campos magnéticos.

Me atraviesa una descarga,
un eléctrico temblor,
cuando deslizo mi mano
por tu panel posterior.

Tengo celos de los hombres
que tu memoria han cargado,
que movieron tus tarjetas,
que tocaron tu teclado.

Excitaron tus circuitos,
y aunque sé que no los amas,
son demasiados los hombres
con los que has hecho programas.

¿En qué estarás procesando?
Tu monitor, ¿por qué calla?
Me estás ocultando algo,
se te nota en la pantalla.

No contestas mi diskette.
¿Por qué no me imprimes nada?
No almacenaste mis ruegos...
¿O es que estás desenchufada?

Eres cruel e insensible
al amor que me devora,
eres fría y sistemática,
eres muy calculadora.

Grábame algún mensaje
con esa voz digital,
puedes comenzar a hablar
a partir de la señal.

Para todos los demás,
no eres más que una computadora
que no siente, ni palpita,
para mí siempre serás,
simplemente dora...

Dora... Mi computita.


Les Luthiers