Tributo a la Ñ

En el idioma español,
la eñe es muy importante,
y en todo computador
debe ser una constante.

Tan importante es la eñe
que sin ella yo no sueño,
y aunque te parezca extraño,
no me estriño ni me baño.

Aunque sin eñe no hay daño,
resultaría dañino,
que nos faltara el empeño
y no existiera el cariño.

Para mi linda limeña
no habría una piel de armiño,
tampoco habría cabañas
para albergar a los niños.

Sin eñe yo no te riño,
y aunque tampoco regaño,
me sentiría muy triste
sin decirte que te extraño.

Sin sonido de zampoñas,
sin beber un vino añejo
en una peña criolla...
¿Qué gracia tiene el festejo?

¿Acaso habría buñuelos,
o chuño para la niña,
como lo hacía el abuelo
con sus trocitos de piña?

No existiría el otoño
sin la eñe en nuestras letras,
y tampoco habría moño,
donde prender las peinetas.

Parecía muy extraño
que Bill Gates no la pusiera,
quedaba como un tacaño,
¡como si tan caro fuera!

Bueno, basta de regaños,
porque ya me vino el sueño,
y aunque pongo mucho empeño,
los ojos me hacen extraños.

Termino pidiendo a todos
los que hablan el español,
defiendan la EÑE, ¡coño!,
que así el idioma es mejor.