Después de la caída

Después de la caída, cuando has fallado y el enemigo te dice que vales poco...

Después de la caída, en el momento que más fuerte te sentías y has fallado...

Después de la caída, precisamente cuando deseabas ser mejor...

Después de la caída, cuando necesitas más de Dios y le has fallado...

Después de la caída, al pensar que no tienes ya perdón...

Después de la caída, al sentirte lejos de tu creador y amigo...

Después de la caída, al fallarle a quien nunca te ha abandonado...

Después de la caída, te sientes indigno de tan siquiera alzar tu vista al cielo para pedir perdón, parece que todo sale mal y que no puedes hacer las cosas bien.

Date cuenta de que tus caídas están pagadas. Por uno que cayó muchas veces al ser empujado. Por uno que rompió sus rodillas para que las tuyas pudieran quedar intactas. Por uno que sin cometer errores cayó por ti una y otra vez.

Después de la caída, no pienses que no tienes perdón, al contrario... el perdón es para ti.

Después de la caída, no te quedes en el suelo, pues no fuiste hecho para eso.

Después de la caída, no creas que vales poco, pues vales el sacrificio de Jesús en la Cruz.

Después de la caída, no te sientas lejos de tu creador, pues es cuando más está a tu lado.

Después de la caída, no te creas indigno de mirar al cielo, pues Él mismo se abre para que tengas paz.

Después de la caída, levántate y sigue, pues caer no es fracasar, sino perfeccionarse al levantarse.