Agonía del niño pobre

Madre, ¿es que voy a morir...?

Tú no trabajas, y se ha puesto mi padre el traje nuevo. Oigo pasos callados por la casa. Todo está limpio y fresco, parecemos de fiesta.

Mis ojos se nublaron, y ya podrán llorar sin que los vea. Es como si mi cuerpo me hubiera abandonado, y saliera mi voz desde las piedras.

¡Quiero tornar a ti de nuevo, madre...!

Cuando me beses, me esconderé en tus labios, y en la hora final, cuando me abraces, me tenderé a lo largo de tus brazos, padre...

Mañana, cuando te dobles sobre el lavado, palpitaré en tus manos, y cuando sueltes tu dolor cantando, yo estaré en la tristeza de tu canto.

Y cuando tú retornes angustiado a retomar sin fuerzas tu trabajo, iré contigo. Yo secaré el sudor de tu fatiga y apagaré la fiebre de tus labios.

Ahora tengo sueño, y qué consuelo, saberte que no lavas, y que tú, llevas puesto el traje nuevo...


Matilde Alba Swann (Con un hijo bajo el brazo - 1991)