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Te propongo


Las propuestas actuales para la elevación espiritual apuntan a lo estético (no a lo ético), a lo prescindible (no a lo imprescindible), a lo superficial (no a lo profundo)...

Hay una variedad de propuestas que -dentro del rango de lo imaginable- van desde lo cómico hasta lo ridículo, pasando por lo lamentable.

Ante tal diversidad de propuestas, con un elevado costo material y un dudoso margen de rédito espiritual y moral, me "animo" a ofrecer mi decálogo de propuestas, que tal vez puedan resultar útiles, quizás puedan ponerse en práctica... pero seguro, seguro... no son engañosas. Mi propuesta dice así:

Te propongo empezar esta mañana...

Abriendo la persiana al corazón, junto con los postigos de tu casa.

Sacar los desechos que corroen el espíritu, en las bolsas con los residuos diarios, y preparar -para la escena de tu vida- el mejor escenario.

Beber el aire puro que renueva, antes de la comida cotidiana; y buscar el complemento de la risa, para nutrir de transparencia el alma.

Encender las ganas de ser útil, junto con el motor del auto, y sintonizar -en el dial del alma- el programa que enseña a ser humano, agradecido y cauto.

Buscar propios caminos interiores, junto a la senda transitada, donde los sueños se agolpan insistentes y salen a mostrarse en la mirada.

Te propongo iniciar cada jornada, lavando de resentimiento el alma, cepillando -de odios- telarañas, y quitar las pelusas del olvido a un buen recuerdo que por ahí yace escondido.

Te propongo despertarte, y no seguir dormido... erguirte en la columna de las ganas, y no avanzar caído.

Te propongo que vivas el minuto presente y dejes los miedos diarios que te visten de ausente.

Te propongo y me propongo que avancemos.

¡Juntos podemos!