Alan Jackson


Home



In a small town down in Georgia,
over forty years ago,
her maiden name was Musik
til she met that Jackson boy.
They married young like folks did,
then not a penny to their name,
but they believe the one you vow to love
should always stay the same.

And on the land his daddy gave him,
a foundation under way
for a love to last forever
or until their dying day.
They built a bond that's strong enough
to stand the test of time,
and a place for us to turn to
when our lives were in a bind.

And they made their house from a toolshed,
grandaddy rolled down on two logs,
and they built walls all around it,
and they made that house a home.
And they taught us 'bout good living,
they taught us right and wrong,
Lord, there'll never be another place
in this world I'll call home.

My momma raised five children,
four girls then there was me,
she found her strength with faith
in God and love of family.
She never had a social life,
home was all she knew,
'cept the time she took a job,
to pay a bill or two.

My daddy skinned his knuckles
on the cars that he repaired,
he never earned much money,
but he gave us all he had.
He never made the front page
but he did the best he could,
and folks drove their cars from miles around
to let him look underneath the hood.

And they made their house from a toolshed,
grandaddy rolled down on two logs,
and they built walls all around it,
and they made that house a home.
And they taught us 'bout good living,
they taught us right and wrong,
Lord, there'll never be another place
in this world I'll call home,
no, there'll never be another place
in this world that I'll call home.


En un pequeño pueblo de Georgia,
hace unos cuarenta años,
su nombre de soltera era Musik
hasta que conoció al chico Jackson.
Se casaron jóvenes como se solía,
no tenían ni un centavo a su nombre,
pero ellos creen que aquel al que juras amar
siempre debe ser el mismo.

Y en la tierra que su padre le dio,
comenzaron los cimientos
de un amor que durara para siempre
o hasta el día de su muerte.
Construyeron un vínculo lo bastante fuerte
para resistir el paso del tiempo,
y un lugar al que pudiéramos volver
cuando estuviéramos en un aprieto.

E hicieron su casa de un cobertizo,
el abuelo la bajó sobre dos troncos,
y construyeron vallas a su alrededor,
e hicieron de esa casa un hogar.
Y nos enseñaron una buena vida,
nos enseñaron sobre el bien y el mal,
Señor, nunca habrá otro sitio
en este mundo al que yo llame hogar.

Mi mamá tuvo cinco hijos,
cuatro niñas y después yo,
encontró su fortaleza en la fe
en Dios y el amor a la familia.
Ella nunca tuvo una vida social,
el hogar era todo lo que conocía,
excepto el tiempo en que tuvo un trabajo,
para pagar una factura o dos.

Mi papá se dejó la piel de los nudillos
en los coches que reparaba,
nunca ganó mucho dinero,
pero nos daba todo lo que tenía.
Él nunca estuvo en portada,
pero lo hizo lo mejor que podía,
y la gente llevaba sus coches desde lejos
para que él mirara bajo el capó.

E hicieron su casa de un cobertizo,
el abuelo la bajó sobre dos troncos,
y construyeron vallas a su alrededor,
e hicieron de esa casa un hogar.
Y nos enseñaron una buena vida,
nos enseñaron sobre el bien y el mal,
Señor, nunca habrá otro sitio
en este mundo al que yo llame hogar,
no, nunca habrá otro sitio
en este mundo al que yo llame hogar.