Alberto Cortez


Castillos en el aire



Quiso volar igual que las gaviotas,
libre en el aire, por el aire libre,
y los demás dijeron, "¡Pobre idiota,
no sabe que volar es imposible!"

Mas extendió las alas hacia el cielo,
y poco a poco, fue ganando altura,
y los demás, quedaron en el suelo,
guardando la cordura.

Y construyó castillos en el aire,
a pleno sol, con nubes de algodón,
en un lugar adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y construyó ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color,
y convocó al duende de las cosas,
que tienen mucho que ver con el amor.

En los demás, al verlo tan dichoso,
cundió la alarma, se dictaron normas,
"no vaya a ser que fuera contagioso
tratar de ser feliz de aquella forma".

La conclusión es clara y contundente,
lo condenaron por su chifladura
a convivir de nuevo con la gente,
vestido de cordura.

Por construir castillos en el aire,
a pleno sol, con nubes de algodón,
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y por abrir ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color,
y convocar al duende de las cosas,
que tienen mucho que ver con el amor.

Acaba aquí la historia del idiota
que por el aire, como el aire libre,
quiso volar igual que las gaviotas,
pero eso es imposible, ¿o no?