Joan Sebastian


Maracas



Les voy a contar la historia de dos muchachos
que en su juventud, solían llevar
serenata a la misma chica.
El tiempo los separó, y fue también el tiempo
el que se encargó de reunirlos otra vez.
Y esto fue lo que sucedió al reencuentro.

Amigo, ven, te invito a una copa
(ya no tomo, gracias).
No tomas, bien, te invito a un café (bueno),
que quiero recordar la época loca,
de ayer cuando teníamos dieciséis.

Bien, dime, ¿qué ha pasado con tu esposa?
(mmm, nos divorciamos),
Seguro te dejó por ser infiel,
¿recuerdas que yo le mandaba rosas?
pero la conquistó más tu clavel (así es).

Llevamos juntos serenata,
juntos hasta el balcón aquel,
tú la guitarra, y yo maracas,
ella quince, nosotros dieciséis.

Llevamos juntos serenata,
juntos hasta el balcón aquel,
yo la guitarra, y tú maracas,
ella quince, nosotros dieciséis.

Sólo por ser mi amigo te confieso,
(¿qué pasa?),
me divorcié, mas nunca la olvidé, (hmm)
extraño su mirar, sueño el regreso,
le amo más que cuando me casé (bien).

Llevemos juntos serenata (no, no tiene caso)
esto lo debe de saber,
yo la guitarra y tú maracas,
conquístala, ámala,
como cuando teníamos dieciséis.

Llevemos juntos serenata,
juntos hasta el balcón aquel, (vamos)
tú la guitarra y yo maracas,
conquístala, ámala,
como cuando teníamos dieciséis,
como cuando teníamos dieciséis.