Kylie Minogue


Where the wild roses grow



They call me ‘the wild rose’,
but my name is Elisa Day.
Why they call me it, I do not know,
for my name is Elisa Day.

From the first day I saw her I knew she was the one
as she stared in my eyes and smiled,
for her lips were the colour of the roses
that grew down the river, all bloody and wild.

When he knocked on my door and entered the room
my trembling subsided in his sure embrace.
He would be my first man, and with a careful hand
he wiped at the tears that ran down my face.

They call me ‘the wild rose’,
but my name is Elisa Day.
Why they call me it, I do not know,
for my name is Elisa Day.

On the second day I brought her a flower.
She was more beautiful than any woman I'd seen.
I said, "Do you know where the wild roses grow
so sweet and scarlet and free?"

On the second day he came with a single red rose
He said: "Will you give me your loss and your sorrow?"
I nodded my head, as I lay on the bed
"If I show you the roses, will you follow?"

They call me ‘the wild rose’,
but my name is Elisa Day.
Why they call me it, I do not know,
for my name is Elisa Day.

On the third day he took me to the river.
He showed me the roses and we kissed,
and the last thing I heard was a muttered word
as he knelt above me with a rock in his fist.

On the last day I took her where the wild roses grow,
and she lay on the bank, the wind light as a thief.
As I kissed her goodbye, I said, "All beauty must die".
And leant down and planted a rose between her teeth.

They call me ‘the wild rose’,
but my name is Elisa Day.
Why they call me it, I do not know,
for my name is Elisa Day.


Me llaman ‘la rosa salvaje',
pero mi nombre es Elisa Day.
Por qué me lo llaman, no lo sé,
porque mi nombre es Elisa Day.

Desde el primer día que la vi supe que ella era la única
mientras me miraba a los ojos y sonreía,
porque sus labios eran del color de las rosas
que crecían río abajo, todas sangrientas y salvajes.

Cuando llamó a mi puerta y entró en la habitación
mi temblor disminuyó en la seguridad de su abrazo.
Él sería mi primer hombre, y con mano cuidadosa
secó las lágrimas que corrían por mi cara.

Me llaman ‘la rosa salvaje',
pero mi nombre es Elisa Day.
Por qué me lo llaman, no lo sé,
porque mi nombre es Elisa Day.

El segundo día le traje una flor.
Era más hermosa que cualquier mujer que hubiera visto.
Le dije, "¿Sabes dónde crecen las rosas silvestres
tan dulces y escarlatas y libres?"

Al segundo día vino con una sola rosa roja.
Él dijo: "¿Me darás tu pérdida y tu dolor?"
Asentí con la cabeza, mientras me tendía en la cama.
"Si te muestro las rosas, ¿me seguirás?"

Me llaman ‘la rosa salvaje',
pero mi nombre es Elisa Day.
Por qué me lo llaman, no lo sé,
porque mi nombre es Elisa Day.

Al tercer día me llevó al río.
Me mostró las rosas y nos besamos,
y lo último que escuché fue un susurro
mientras se arrojaba sobre mí con una piedra en el puño.

El último día la llevé donde crecen las rosas silvestres,
y ella yacía en la orilla, el viento ligero como un ladrón.
Mientras la besaba, le dije: "Toda belleza debe morir".
Y me incliné y planté una rosa entre sus dientes.

Me llaman ‘la rosa salvaje',
pero mi nombre es Elisa Day.
Por qué me lo llaman, no lo sé,
porque mi nombre es Elisa Day.