Mary Hopkins


Those were the days



Once upon a time
there was a tavern
where we used to raise
a glass or two,
remember how we laughed
away the hours,
and dreamed of all the great
things we would do.

Those were the days, my friend,
we thought they'd never end,
we'd sing and dance forever and a day,
we'd live the life we choose,
we'd fight and never lose,
for we were young and sure to have our way.

Then the busy years
went rushing by us,
we lost our starry notions
on the way,
if by chance I'd see you
in the tavern
we'd smile at one another
and we'd say:

Those were the days, my friend,
we thought they'd never end,
we'd sing and dance forever and a day,
we'd live the life we choose,
we'd fight and never lose,
those were the days,
oh, yes, those were the days.

Just tonight I stood
before the tavern,
nothing seemed the way
it used to be,
in the glass I saw
a strange reflection,
was that lonely woman
really me.

Those were the days, my friend,
we thought they'd never end,
we'd sing and dance forever and a day,
we'd live the life we choose,
we'd fight and never lose,
those were the days,
oh, yes, those were the days.

Through the door there came
familiar laughter,
I saw your face and heard
you call my name.
Oh, my friend, we're older
but no wiser,
for in our hearts the dreams
are still the same.

Those were the days, my friend,
we thought they'd never end,
we'd sing and dance forever and a day,
we'd live the life we choose,
we'd fight and never lose,
those were the days,
oh, yes, those were the days.


Érase una vez
una taberna
donde solíamos tomarnos
una copa o dos,
recuerdo cómo reíamos
durante horas,
y soñábamos con las grandes
cosas que haríamos.

Ésos eran los días, mi amigo,
que pensábamos que nunca terminarían,
cantaríamos y bailaríamos por siempre jamás,
viviríamos la vida que elegimos,
lucharíamos y nunca perderíamos,
éramos jóvenes y seguros de tenerlo fácil.

Entonces los años de trabajo
nos llegaron,
perdimos nuestras ideas estrelladas
por el camino,
si por casualidad te veía
en la taberna,
nos sonreíamos el uno al otro
y nos decíamos:

Ésos eran los días, mi amigo,
que pensábamos que nunca terminarían,
cantaríamos y bailaríamos por siempre jamás,
viviríamos la vida que elegimos,
lucharíamos y nunca perderíamos,
ésos eran los días,
oh sí, ésos eran los días.

Justo anoche estuve
en la taberna,
nada parecía como
solía ser,
en el vaso vi
un reflejo extraño,
era esa mujer solitaria
que realmente era yo.

Ésos eran los días, mi amigo,
que pensábamos que nunca terminarían,
cantaríamos y bailaríamos por siempre jamás,
viviríamos la vida que elegimos,
lucharíamos y nunca perderíamos,
ésos eran los días,
oh sí, ésos eran los días.

A través de la puerta vino
una risa familiar,
vi tu cara y te oí
llamarme por mi nombre.
Oh, amigo mío, somos más viejos
pero no más sabios,
aunque en nuestros corazones los sueños
siguen siendo los mismos.

Ésos eran los días, mi amigo,
que pensábamos que nunca terminarían,
cantaríamos y bailaríamos por siempre jamás,
viviríamos la vida que elegimos,
lucharíamos y nunca perderíamos,
ésos eran los días,
oh sí, ésos eran los días.