Gracias

Gracias, mujer. No por haber partido
al agotar su curso el desapego,
prólogo inevitable de la ausencia.

Te doy las gracias por haber venido
al filo de mi otoño, y no reniego
de un solo instante en nuestra coexistencia.

No sé si fue tu mérito o el mío,
mas logré amarte a fondo, y de manera
que aún hoy, en soledad, mas no vacío,
no sé pensar en otra compañera.


Francisco Álvarez Hidalgo