Hoy soy feliz

¡Hoy soy feliz, porque así lo decido! Ninguna cosa me provocó este estado, ni la fortuna que viene y que se marcha, ni las personas que llegan a mi lado...

¡Hoy soy feliz, sin depender de nada! Sin importar si llueve o si hay sol pleno; si la salud es buena o está en baja, ni las idas y vueltas del dinero...

Hoy soy feliz, sin depender de nadie, ni de amores, ni amigos, ni maestros... ¡Estoy conmigo! Y eso ya me alcanza para llegar al centro de mi centro...

¡Hoy soy feliz! Solté las ataduras de las creencias, los miedos, los apegos... Hoy puedo ver las cosas tal cual son, llenas de magia y de misterio...

Allí en el mundo todo muta y cambia, cual sombras chinas sobre algún tapiz, pero hoy ya nada puede descentrarme... ¡Hoy he elegido ser feliz!

Sí, ya escucho los rezongos, camaradas de senda: "¿Qué dice esta persona? ¿Que elijo ser feliz, y ya está? ¡Claro! ¡A ella no la habrán echado del trabajo como a mí! ¡No le habrán diagnosticado artritis reumatoide! ¡No se estará divorciando! ¡No le estarán por rematar la casa!"

¡Pero justamente de eso se trata, compañeros de viaje! ¡De poder ser feliz... aún atravesando cualquiera de esos duros momentos! ¡Ser feliz... a pesar de ellos!

Encontrar dentro nuestro ese núcleo de sereno equilibrio, de calmada ecuanimidad, que nos permita elevarnos por sobre las circunstancias de la vida, cualesquiera que ellas sean...

Dejar de ser hojas a merced del viento, siempre temerosos de que se transforme en un huracán devastador, y siempre esperanzados en que se convierta en una brisa suave de aire fresco; ese viento que -según la dirección de la que provenga-, aprieta "nuestros botones" a su antojo: "¡entristécete!"... "¡alégrate!"... "¡deprímete!"... "¡enfurécete!"... "¡ríe!"... "¡llora!"... "¡siente paz!"...

Cuando nos ubicamos "en el centro de nuestro centro", ¡somos nosotros los que tomamos "el mando"!

¡Y paradójicamente, al hacerlo, también nuestras circunstancias de vida se transforman! Las enfermedades se curan, las relaciones pasan a ser plenas y armónicas, surge la abundancia, y la paz florece en nuestro corazón...