El pájaro indio

Un comerciante persa guardaba un pájaro indio en una jaula. Poco antes de partir de viaje hacia la India, le preguntó al pájaro:

-żQuieres que te traiga un regalo?

-No, -dijo el pájaro-. Todo lo que quiero es mi libertad.

-No tengo intención de dártela.

-Entonces te pido que vayas un momento al bosque donde nací, allá, en la India, y anuncies a los otros pájaros mi cautividad.

-Lo haré -dijo el comerciante.

Se dirigió como había prometido, hasta la zona del bosque indicada por el pájaro y anunció en voz muy alta que él tenía en cautividad aquel pájaro. De inmediato, de la rama más alta, un pájaro cayó inanimado al suelo. "Sin duda es un pariente de mi pájaro -se dijo el comerciante- y mi anuncio le ha provocado la muerte."

Al regresar a su casa, el pájaro le preguntó por el viaje.

-Mucho me temo -dijo el comerciante- que soy portador de malas noticias. Cuando anuncié tu cautividad, uno de tus parientes cayó inmóvil al suelo.

En cuanto el comerciante hubo acabado de hablar, el pájaro cayó al suelo de la jaula y no se movió.

"Esta mala noticia también lo ha matado", se dijo el comerciante. Triste, abrió la jaula, cogió el pájaro y depositó el cuerpo en el alféizar de la ventana, que un rayo de sol acariciaba.

El pájaro se reanimó al instante. Sacudió las alas con fuerza y voló hasta la rama de un árbol cercano.

Desde allí se dirigió al comerciante:

-Ahora comprende lo siguiente: lo que tú tomaste como una triste noticia de muerte era en realidad un mensaje de felicidad. Aquel pájaro lejano, pariente mío, me sugirió, utilizándote como intermediario, una forma de liberarme. Y así lo he hecho.

Y el pájaro, cantando, se fue volando hacia el este.