Unas pocas palabras de Dios

Hijo mío que estás en la tierra, preocupado, solitario y tentado, conozco bien tu nombre, y lo pronuncio santificándolo porque te amo. Nunca estarás solo, yo vivo en ti, y juntos estableceremos el reino de la vida que te daré en herencia.

Me agrada que hagas mi voluntad porque en efecto quiero tu felicidad. Tendrás el pan de cada día, no te preocupes. Pero te pido que lo compartas con tus hermanos.

Debes saber que perdono todos tus pecados, pero te pido que tú también perdones a los que te ofenden, y para no caer en la tentación, toma con todas tus fuerzas mi mano y te libraré del mal.

Tu Padre,

Dios