El poder de la dulzura

No cabe duda que una palabra amable tiene un valor inconmensurable, pues levanta el ánimo, refuerza los sueños, renueva las esperanzas, y llena los corazones de dulce y total satisfacción.

Una palabra amable es caricia a los oídos de quien la escucha, es el mágico susurro que enternece el alma, inundándola de optimismo y vitalidad.

Una palabra amable es como un rayo motivador que despierta el interior, le infunde ánimo y acelera su crecimiento.

Una palabra amable rejuvenece a los que la reciben, honra a quien la pronuncia, reafirma los lazos fraternales y es el símbolo ideal de amor cuando sale de unos labios sinceros.

No nos olvidemos de alegrar el día de alguien que sufre o que esté triste, recordemos que con una palabra amable podemos hacer que sus espinas eclosionen en fragantes rosas de luz, amor, fe y esperanzas.

¡Una palabra amable obra milagros!