Una soledad tan definida
...Una soledad de agua salada
me retiene,
con su brisa de mar
me desintegra.
Una soledad de aguas tan dulces,
me sumerge
a su lecho de barro
y a su vigilia...
Es una soledad tan melancólica,
que no es por soledad que está latente,
ni es por soledad que tus imágenes
se mezclan en mi vida de repente.
Es una soledad tan definida,
en mis ojos desgastados de mirarte,
de pensar que aunque no puedo estar solo,
sé que solo voy a estar al esperarte.
Es una soledad de carne y hueso,
tan palpable por el tacto de tu cuerpo,
tan sensible a la ausencia de tus labios,
y tan ausente a la hora de tenerlos.
Es una soledad de frío invierno,
de espesa nieve entre bosques tropicales,
de arenosos desiertos congelados,
de soles apagados, de instintos animales.
Es una soledad de inquietas manos,
que bajan con las tuyas por tu vientre,
que recorren tu cintura con las mías,
y que llegan a tus piernas lentamente.
Es una soledad de labios húmedos,
con tus labios apretados y los míos,
que se inundan en los labios de tus piernas,
y mis labios con tus piernas ya fundidos.
Es una soledad con mi deseo
de beberte por completo entre tus piernas,
y al mirarte satisfecho y satisfecha,
es ahí en soledad que te imagino.
Ricardo Cardone